Jaeger-LeCoultre Master Grande Tradition à Quantième Perpétuel 8 jours SQ

19/02/2014

Con el nuevo reloj Master Grande Tradition à Quantième Perpétuel 8 jours SQ, la prestigiosa Manufactura del Valle de Joux demuestra una vez más su extraordinario dominio del mundo relojero. Para la creación de este modelo, Jaeger-LeCoultre se inspiró en un histórico reloj de bolsillo Gran Complicación de 1928. 86 años después, las manos expertas de los artesanos especialistas de la esqueletización y los esmaltadores han dado vida a una obra maestra contemporánea de Alta Relojería en edición limitada a 200 ejemplares.


El arte del grabado y del esqueletizado

Los artistas del taller de esqueletizado y grabado de Jaeger-LeCoultre se enfrentaron a un nuevo desafío técnico y artístico. “Retirar la mayor cantidad posible de materia del movimiento, sin afectar su buen funcionamiento, es un arte de pleno derecho”, explica el maestro grabador y especialista de la esqueletización Dominique Vuez.

Los grabadores saben perfectamente qué está en juego. “El cliente quiere poder admirar la mayor cantidad de detalles posible. Pero nosotros debemos cuidar que el esqueletizado del movimiento no perturbe su robustez ni su fiabilidad”. Para empezar, se tiene que solicitar a los constructores la documentación disponible del calibre 876 y seguidamente identificar las piezas susceptibles de ser recortadas y caladas. En acuerdo con los relojeros del taller de las complicaciones, el grabador representa los minúsculos detalles sobre sus planos y croquis. Para llevar a cabo su misión, se basa en la experiencia que ha adquirido a lo largo de los años, así como en el legado que le transmitieron sus predecesores de la Manufactura. Antaño, ellos también realizaron trabajos de este tipo, con medios técnicos muy similares.

El Master Grande Tradition à Quantième Perpétuel 8 jours SQ no solo debía responder a una dimensión técnica, sino también a exigencias estéticas. En efecto, los artesanos tenían que rendir homenaje al modelo de 1928 y demostrar que aún era posible superarse. 

Tras elaborar el programa de esqueletizado detallado, el maestro y su equipo por fin pueden dedicarse a su labor empleando pequeñas sierras de hilo y varias limas que antiguamente hicieron sus pruebas. Milímetro por milímetro, recortan minuciosamente las pequeñas piezas y retiran el metal superfluo del movimiento. Como la operación de esqueletizado es irreversible, no se permite el más mínimo error. Seguidamente, todos los componentes deben ser estirados, achaflanados, pulidos y grabados a mano uno por uno. A medida que este trabajo artesanal avanza, el resultado final se precisa y se aclara.


El arte del esmaltado
Solo falta decorar los aros de oro blanco del contorno de la esfera, presentes por el lado anverso y reverso del reloj. Dichas piezas deben estar finamente guillochés a mano y después cubiertas de esmalte translúcido azul según la técnica de esmaltado Gran Fuego “champlevé”. Mediante un pincel extremadamente fino, el maestro esmaltador Miklos Merczel y su equipo depositan el esmalte sobre el metal, que hornean en un horno en varias etapas y tantas veces como sea necesario para obtener el matiz de azul deseado. Cada cocción, efectuada a una temperatura que oscila entre 800 y 820 grados, constituye un riesgo para la obra maestra, pues puede provocar fisuras o inclusiones indeseables. Seguidamente, la realización se pule delicadamente mediante un polvo de diamante. El esmaltado requiere paciencia y rigor. Por ello, los dos aros de esmalte de la esfera y del movimiento del reloj están realizados por los esmaltadores más experimentados de la Manufactura y requieren dos días de paciencia y ardua labor.

Seguidamente, un relojero del taller de las grandes complicaciones reúne los aproximadamente 200 muelles, palancas, ruedas de programa, ruedas de transmisión y dentadas con las obras maestras de los artistas. Si usted piensa que esta obra maestra del tiempo ya está terminada, se equivoca. Llegado este punto, el taller del control de 1000 horas de la Manufactura debe proceder al fastidioso control de las funciones, así como a numerosas pruebas de resistencia. La oficina es despiadada cuando se trata de garantizar el respeto de los rigurosos criterios de calidad de la Manufactura en toda circunstancia. Solo entonces se puede realmente considerar que esta obra maestra, el Master Grande Tradition à Quantième Perpétuel 8 jours SQ, está terminada.
 

El reloj Master Eight Days Perpetual de 2004
El reloj de pulsera al que nos referimos es el Master Grande Tradition à Quantième Perpétuel 8 jours SQ, y nos ofrece la ocasión de evocar el movimiento que sirvió de base a la nueva obra maestra. Se trata del Master Eight Days Perpetual, equipado con el calibre 876, una de las complicaciones más interesantes que se han producido últimamente en la Manufactura del Valle de Joux. Este reloj de pulsera, que fue presentado por primera vez en 2004, es un objeto de medición del tiempo y una auténtica joya para la muñeca a la vez. Además de la hora, su esfera permite leer numerosas informaciones del calendario. Entre ellas: la fecha, el día de la semana, el mes, el año completo de cuatro dígitos y la edad de la Luna. Una visualización de la reserva de marcha y un indicador día/noche, dotado de una zona de seguridad roja para señalar la fase de cambio de las indicaciones del calendario, completan el amplio abanico de informaciones. Todas las indicaciones que se hacen visibles en la esfera han sido perfectamente ideadas y ubicadas en función de su importancia, por lo que, a pesar de la profusión de informaciones, el usuario conserva una buena vista general de todas ellas. Además de la indicación de la hora, la carátula también presenta en formato grande el día de la semana, la fecha y el mes para ofrecer una excelente legibilidad. Una visualización de la reserva de marcha y un indicador día/noche también han sido integrados de manera armoniosa y están dispuestos simétricamente en la mitad superior de la esfera. En un reloj con calendario perpetuo, todas las visualizaciones están sincronizadas entre sí mismas, de modo que ninguna corrección manual es necesaria durante los años que incluyen un 29 de febrero. El primer año que constituirá una excepción será el 2100, ya que a pesar de ser un año secular no es divisible por 400 y por consiguiente no es bisiesto. Si el reloj deja de funcionar durante un largo tiempo, las indicaciones pueden hacerse avanzar por saltos de un día mediante un pulsador. Todas ellas progresan así simultáneamente un día, lo que facilita sobremanera el ajuste del reloj.

De 6,6 milímetros de grosor, el calibre de cuerda manual Jaeger-LeCoultre 876, compuesto por 262 piezas y 37 rubíes, está íntegramente producido, ensamblado y decorado a mano en la Manufactura. Al observar su superficie, el observador quedará inmediatamente prendado por la decoración “côtes soleadas”, reservada para las creaciones exclusivas de Jaeger-LeCoultre. El volante del escape sin raqueta oscila con una frecuencia de 28.800 alternancias por hora y la reserva de marcha se eleva a ocho días tras haber remontado completamente el barrilete. Aunque esta energía se agota, bastará con remontar nuevamente los dos barriletes mediante la corona para que este esté listo para funcionar nuevamente durante ocho días más. 

En total, 200 ejemplares del Master Grande Tradition à Quantième Perpétuel 8 jours SQ dejarán la Manufactura del Valle de Joux, ¡y todas son piezas únicas! Los maestros artesanos no pueden manufacturar dos modelos absolutamente idénticos. Muchos pequeños detalles distinguen un movimiento esqueleto de otro, y el esmalte Gran Fuego nunca es exactamente el mismo en cada ejemplar.