La repetición de minutos – sonoridad de pureza y amplitud inéditas

  • Hybris Mechanica sonorite
Para proporcionar una indicación acústica de la hora, el Master Grande Tradition Grande Complication está dotado de una característica suplementaria –una complicación que de por sí haría de ella una pieza maestra- bajo la forma de un mecanismo que toca las horas, los cuartos y los minutos bajo petición. La calidad acústica de un reloj de sonería depende en gran parte de los timbres, que son los elementos esenciales para la producción del sonido. Para emitir una sonoridad lo más pura y melodiosa posible, Jaeger-LeCoultre ha desarrollado unos timbres íntegramente nuevos. Estos timbres están realizados en una aleación especial y están elaborados en una sola pieza. La sección es cuadrada y no redonda como habitualmente se acostumbra, con el fin de ofrecer al martillo una mayor superficie de contacto y la posibilidad de golpear con más fuerza.. Por lo general, la vibración de la caja del reloj amplía el sonido del timbre de repetición. Sin embargo, los expertos de la Manufactura recurrieron a un «altavoz» de naturaleza totalmente distinta, empleando un sistema patentado en el que los tacones de los timbres de cristal se fijan a un revestimiento metálico aplicado en el cristal de zafiro. Cuando el usuario empuja el gatillo situado sobre el flanco de la caja de oro blanco, el observador puede apreciar la acción de los dos martillos a través del fondo de cristal de zafiro. Para ello, los relojeros inventaron un mecanismo particular denominado martillos «trébuchet» (articulados), que mejora aún más las propiedades acústicas de la sonería y en lugar de recurrir a un martillo tradicional, inventaron una construcción de doble eje con una articulación especial sobre un brazo móvil; de forma que cuando el mecanismo se activa, los martillos se aceleran hasta entrar en contacto con un pequeño dedo que en ese momento libera un segundo brazo móvil que aumenta la potencia de los martillos justo antes del impacto. Esta geometría inédita permite utilizar aproximadamente el 80 por ciento de la energía procedente del muelle, mientras que los martillos tradicionales sólo transmiten entre el 10 y el 30 por ciento a los timbres.