Concursos de cronometría

1941

Jacques-David LeCoultre decide hacer valer la maestría técnica de la Manufactura y presenta sus creaciones en los concursos de los Observatorios. Jaeger-LeCoultre obtiene inmediatamente las distinciones más altas, especialmente la del Observatorio de Neuchâtel, por su Calibre Jaeger-LeCoultre 170 tourbillon, fabricado en 1946, en una serie de 26 piezas.