La prueba de las 1.000 horas

1992

  • Montre automatique Master Control de Jaeger-LeCoultre
En 1992, teniendo como objetivo crear una referencia en términos de fiabilidad y precisión, los relojeros eligieron su mejor movimiento: el Calibre Jaeger-LeCoultre 889 y lo introdujeron dentro de un aderezo clásico y robusto. Posteriormente, sometieron al reloj a una serie de seis rigurosas pruebas durante 1.000 horas, es decir más de seis semanas. Así nació el primer Master Control. Desde entonces, cada uno de los relojes redondos y luego los relojes de forma han sido optimizados con el fin de que alcancen el nivel de rendimiento que exige la Prueba de las 1.000 horas. Hoy en día, cada uno de los relojes que va a salir de la Manufactura debe superar una serie de pruebas implacables.