Diane Kruger tiene una cita con el tiempo

14/06/2012

La mujer tiene una cita con el tiempo. ¡Con su tiempo! En su muñeca luce el nuevo reloj de Jaeger-LeCoultre: Rendez-Vous. Más que un reloj es la encarnación de una personalidad libre y espontánea a la que le gusta reinventarse para sorprender cada vez más. Tras los latidos regulares de su movimiento de manufactura concentra la creatividad que siempre marcó la historia de la Grande Maison. Más que un reloj… es un encuentro. ¡Una forma de ser!

Nacido en el corazón del Valle de Joux, cuna de la Alta Relojería suiza, muy lejos del bullicio urbano en el que el tiempo no se cuenta sino que pasa volando ineluctablemente, la colección Rendez-Vous reivindica sus orígenes. En ella se concentra el savoir-faire que Jaeger-LeCoultre desarrolló a lo largo de los últimos 180 años. En ella se realiza la auténtica relojería: la que trasciende en el tiempo para dominarlo. En ella se lee el encanto de las más hermosas creaciones: las que dan cita a la técnica y a la estética hasta integrarlas con una naturalidad realmente estremecedora.

Su feminidad se nota hasta en el más mínimo detalle de su silueta. En perfecta simbiosis, la caja y la esfera ofrecen al movimiento mecánico un estuche a su medida. El calibre de carga automática íntegramente concebido, realizado y ensamblado en el seno de los talleres Jaeger- LeCoultre, pone en escena un indicador día/noche en un plano guilloché hecho a mano respetando la más pura tradición de la Alta Relojería. El tiempo se instala serenamente en el halo de un bisel engastado con diamantes que ilumina cada uno de los instantes que destila. Haciendo eco al encuentro de Diana Kruger con la Manufactura en 2009, la colección Rendez- Vous rinde homenaje a la personalidad de la actriz. Su gracia, su espíritu cosmopolita y su enfoque inspiran el universo femenino de Jaeger-LeCoultre. Un universo sin compromisos, cuya belleza y refinamiento se engranan con cada latido de los mecanismos que animan sus creaciones. Bailarina, modelo, actriz o simplemente mujer, Diane Kruger ha sabido dirigir cada momento de su vida con seguridad y voluntad, reinventándose continuamente sin perder la gracia ni la elegancia. Lo mismo sucede con las creaciones femeninas que escriben la historia de Jaeger-LeCoultre manifestando la increíble libertad de crear de la marca.

Ha llegado la hora de la cita. ¿Acaso las miradas quedan cautivadas por el suave relieve del guilloché, deslumbradas por el destello de los diamantes o seducidas por el lento vals del día y de la noche?... Cada mujer tiene su propia respuesta… Pero no sólo se trata de un detalle, sino de todo el conjunto que encierra el reloj Rendez-Vous lo que la invita a apropiarse de un objeto que le corresponde. Influenciado por el Art Déco, que la Manufactura ha sabido interpretar para magnificar las horas, la colección despliega dos diámetros, 29 y 34 mm, con trajes de oro rosa o de acero que enaltecen los más hermosos acabados manuales. Tributo a los años 30, los dígitos de las horas crean el vínculo entre el savoir-faire de la marca y una creatividad renovada. Tras los bastidores palpita con una regularidad sin fallas el movimiento mecánico de carga automática cuya masa oscilante y sus acabados excepcionales pueden ser admirados a través del cristal de zafiro del fondo de la caja.

Como una mujer, la colección Rendez-Vous se ríe de las convenciones. Actriz de su tiempo, ella aprovecha cada instante con fervor. Cómplice de todos los días, pone en escena lo cotidiano con un dominio y una confianza fascinantes.

Jaeger-LeCoultre siempre ha prestado una atención particular a los guarda-tiempos femeninos, tanto en su estética como en su mecanismo. Esta tradición remonta, en particular, a los primeros movimientos redondos de muy pequeño diámetro, como el Calibre LeCoultre 7HP creado en los años 1880 y que equipó a los relojes esmaltados, engastados con diamantes y perlas, que por lo general se llevaban en torno al cuello. El siglo XIX asistió al florecimiento del reloj de pulsera. Al contrario de una idea ampliamente difundida, los primeros relojes de pulsera fueron llevados por las mujeres antes de ser adoptados por los hombres, quienes durante mucho tiempo prefirieron la elegancia presumida de los relojes de bolsillo. En aquella época, los relojes sin mangas del Directorio y del Imperio desvelaban brazos y muñecas, sugiriendo a los joyeros que las vistieran de joyas. Algunos tuvieron la idea de integrar un mecanismo relojero. Así nacieron los primeros relojes de pulsera, ejecutados uno a uno y por encargo, con inspiración exclusivamente joyera. Hoy, la colección Rendez-Vous firma una nueva dedicatoria al tiempo femenino. Vibrante, asumida, refinada.