El tourbillon esférico

  • Hybris Mechanica spherique
En el Calibre 177 de Jaeger-LeCoultre, las rotaciones tridimensionales del volante se encuentran en el centro de una extraordinaria invención relojera. La jaula exterior, ultraligera, completa una vuelta sobre su eje en sesenta segundos. La jaula interior, que sostiene el volante, el muelle espiral y el escape, gira a una velocidad superior, puesto que completa una vuelta en 24 segundos, lo que equivale a 2,5 revoluciones por minuto. Evidentemente, los relojeros no han utilizado esta velocidad de rotación poco habitual por casualidad. Lo han hecho porque permite que el volante de oro aparezca resplandeciente ante la mirada sorprendida de quien luce el reloj. El volante continúa entonces su marcha, titubeando, como flotando, siguiendo el camino precisamente calculado a través del microcosmos del tourbillon esférico, que es particularmente ligero. Los 90 componentes de este complejo dispositivo giratorio sólo pesan un tercio de gramo. Los únicos materiales que permiten un peso tan extraordinariamente reducido son el aluminio, para la jaula exterior en forma de esfera, el titanio, con aluminio, para los componentes de la jaula interior. Gracias al peso específico del aluminio, el dispositivo exterior, fabricado con la moderna tecnología de cinco ejes, sólo pesa 0,035 gr. La misma pieza fabricada en acero tendría, por su parte, un peso de 0,11 gr, pero el aluminio, utilizado en aeronáutica y en los motores de más alto rendimiento gracias a su excelente relación densidad/resistencia, su estabilidad y su resistencia a la corrosión, es perfecto para el tourbillon. No es la primera vez que los relojeros de Jaeger-LeCoultre utilizan aluminio. En la década de los cuarenta, en su búsqueda constante de innovación, ya habían hecho experimentos con «ébauches» de movimientos hechos completamente en aluminio. El único componente que los relojeros no hicieron ligero es el volante, dotado de tornillos de ajuste, elaborado en oro de 14 quilates, con el fin de garantizar un momento de inercia elevado, necesario para los esquemas de oscilación inusuales. El tourbillon esférico de Calibre Jaeger-LeCoultre 174 constituye un adelanto particularmente complejo. Este tourbillon esférico, auténtica maravilla mecánica, consta de alrededor de cien componentes sorprendentes por su complejidad, velocidad y la belleza de su movimiento tridimensional. Los relojeros han aumentado su frecuencia a 4Hz (comparado con los 3Hz del Calibre Jaeger-LeCoultre 177 del Gyrotourbillon 1). Posee un muelle espiral cilíndrico revolucionario, al igual que los cronómetros marinos. Al contrario de los muelles espirales planos, el muelle espiral cilíndrico dispone de dos curvas terminales, una en cada extremo, que garantizan un movimiento óptimo con cada vibración. Gracias a estas dos características, frecuencia elevada y muelle espiral concéntrico, el guarda-tiempos ofrece una precisión óptima. La jaula interior, más rápida, completa una vuelta en gira a la velocidad de 3,2 revoluciones por minuto, es decir que completa una vuelta sobre su eje en 18,75 segundos, y la jaula exterior, ultraligera gracias al aluminio, completa una vuelta en un minuto. Este modelo también se caracteriza porque el barrilete está equipado con un dispositivo de limitación del par de torsión. Esto significa que la regularidad de la marcha está garantizada perfectamente durante 50 horas: cuando par de torsión es demasiado bajo, el dispositivo de limitación se activa y detiene el reloj. El dispositivo de limitación también bloquea la cuerda manual en caso de riesgo de exceso de energía. Con el fin de realzar aún más el aspecto fantástico de este mecanismo relojero, los diseñadores de la Manufactura han aumentado su capacidad de seducción a través del esqueletado de los brazos del volante, una operación que confiere un efecto elegante y refinado, y que permite reducir considerablemente el peso.