Jaeger-LeCoultre mecenas de la Scuola Grande di San Rocco

04/06/2014

Fiel patrocinadora del Festival de Cine de Venecia desde hace diez años, Jaeger-LeCoultre refuerza sus vínculos con la antigua ciudad gracias a un nuevo encuentro: esta vez con la Scuola Grande di San Rocco, un espacio único dedicado al arte y que por ello ocupa un lugar privilegiado en el corazón de los venecianos.

La afinidad entre Jaeger-LeCoultre y dicha ciudad se explica a través de la historia de la Grande Maison, ya que desde 1833 la Manufactura se esfuerza en perfeccionar todos los detalles, técnicos o estéticos, que harán que un reloj se convierta en una obra maestra inigualable. El esmalte, el grabado y el engaste de piedras preciosas son oficios virtuosos que la Manufactura del Valle de Joux conjuga maravillosamente en sus creaciones relojeras y que domina a la perfección bajo su propio techo. Este legado infunde una voluntad de preservación de los conocimientos especializados y de las creaciones artísticas. ¿Y qué otra ciudad simboliza mejor que Venecia el encuentro entre el artista, el artesanado y el patrimonio cultural?

En Venecia, Jaeger-LeCoultre descubrió la Scuola Grande di San Rocco, que se convirtió en un lugar excepcional y único gracias a las obras del pintor y artista precursor Tintoretto (1518-1594). Sensible a este patrimonio y a la belleza que alberga, Jaeger-LeCoultre decidió convertirse en su mecenas con el objetivo de contribuir a su preservación.

Situada en el barrio de San Polo, cerca de la basílica Santa Maria Gloriosa dei Frari, la Scuola Grande di San Rocco es una cofradía que fue fundada en 1478 bajo el patrocinio de San Roque, santo patrón de la ciudad en tiempos de plaga y a quien los fieles invocaban como protector de las calamidades que castigaban duramente a Europa. Dicha hermandad, una de las más ricas de la ciudad, se consagraba a obras de beneficencia y proporcionaba asistencia en caso de enfermedad o defunción.

Una majestuosa arquitectura
La cofradía está compuesta por varias edificaciones: la Scuola Grande, edificio monumental del siglo XVI; la iglesia, construida a fines del siglo XVII, y la Scoletta, sede inicial de la asociación.

La construcción empezó en 1515, de la mano de Bartolomeo Bon, quien realizó la planta baja. Sante Lombardo continuó las obras, que fueron seguidas por Antonio Scarpagnino, quien completó la parte superior y armonizó la fachada con la construcción de una doble hilera de columnas. A su muerte, las obras fueron confiadas a Giangiacomo dei Grigi.

La Scuola Grande di San Rocco está compuesta por dos salas grandes. La primera está ubicada en la planta inferior y la segunda, conocida como Gran Sala Superior, se encuentra en la primera planta, junto a una más pequeña denominada la Sala dell’Albergo.

Enaltecida por la obra de Tintoretto
Tintoretto (1518-1594), miembro de la Scuola, consagró gran parte de su vida a la decoración de la hermandad. El resultado de su obra es sorprendente: los muros de las salas y los techos de la planta superior están íntegramente cubiertos con sus lienzos. Por ello se considera que la Scuola Grande di San Rocco es a Venecia lo que la Capilla Sixtina es a Roma. 

El tema abordado en la Sala dell’Albergo, que fue decorada entre 1564 y 1567, es la Pasión de Cristo. Las escenas de Jesús ante Pilatos, la subida al Calvario y la crucifixión constituyen las obras más extraordinarias del pintor. Entre 1575 y 1581, Tintoretto se encarga de la Gran Sala Superior. Los temas de este espacio de 44 metros de largo son el Antiguo y el Nuevo Testamento. Entre 1583 y 1587, el artista vuelve a trabajar a la cofradía. A pesar de tener prácticamente 70 años, pinta ocho grandes lienzos en la Sala Inferior, que está compuesta por tres naves separadas por finas columnas.

El estilo de la obra de Jacopo Robusti, hijo de un tintorero de paños del que procede su sobrenombre (que significa “pequeño tintorero”), se vio influenciado a tal punto por Tiziano, quien fue su maestro, y por Miguel Ángel que su divisa era: “El diseño de Miguel Ángel y el color de Tiziano”. Aunque en el seno de la cofradía el trabajo del pintor evoluciona a lo largo del tiempo y progresa desde un realismo descriptivo hasta composiciones visionarias, cada una de estas obras está impregnada por su pasión por los efectos de luz. Antes de pintar, realizaba estatuas de cera de sus modelos para experimentar la orientación de las fuentes luminosas. La luz exalta las formas y los colores de las composiciones, además de reforzar sus escenografías, lo que le permite transcribir plenamente el espacio y el movimiento. Como un cineasta, Tintoretto logró interpretar historias impresionantes y suscitar emoción con sus lienzos.

El deber de la conservación
Jaeger-LeCoultre inicia un programa de restauración de tres años a través de varias donaciones. La luz y los mármoles de la Sala Inferior y de la Gran Sala Superior serán renovados para sublimar la escenografía de este lugar único.