La Montre Extraordinaire La Rose

13/04/2012

  • La Rose

Tras su lanzamiento en 2007 en la Mostra de Venecia, La Montre Extraordinaire La Rose se presenta este año en una versión cristalina, que ilumina la muñeca con más de 14 quilates de diamantes y adopta la delicadeza de las curvas del siglo XIX. La corola esculpida en oro blanco y trabajada en relieve está completamente tapizada con piedras preciosas que acentúan la fineza y el movimiento de los pétalos superpuestos.

Esta pieza de Alta Joyería, fruto del trabajo de las manos expertas de verdaderos artistas, es un tributo a la unión entre belleza y precisión, representada en la técnica de engastado más compleja: el engaste nieve. En los talleres de la Manufactura, el engaste es cultivado como un auténtico arte. Los engastadores de Jaeger-LeCoultre no se contentan con dominar a la perfección los gestos habituales de su oficio, sino que han desarrollado técnicas especiales destinadas a satisfacer exigencias estéticas particulares. Esta técnica inventada por Jaeger-LeCoultre necesita toda la pericia del artesano joyero para obtener un efecto voluptuoso y escarchado sin igual. El engastador se inspira exclusivamente en la pieza y su oficio es realzado a medida que las piedras se van agrupando y tapizando la superficie del metal.

Este tipo de engaste es particularmente complejo y exige largas horas, además la selección de los diamantes debe ser del nivel más elevado; los diamantes de diámetros más pequeños deben fundirse en los diseños más exigentes, como en este guarda-tiempo dotado de pétalos sin superficies planas. La rosa está tapizada por un total de 1.420 diamantes. El maestro engastador dispone de una amplia variedad de piedras talladas y ajustadas individualmente, que coloca una por una, prácticamente pegadas; y jugando con el diámetro de las piedras, va cubriendo completamente el oro blanco de la esfera y de la caja. Las dos agujas que sobrevuelan la esfera realzada por zafiros rosa son la representación de un tiempo precioso y eterno. Un engaste extraordinario sólo puede ir de la mano con un movimiento de excepción: el calibre de cuerda manual Jaeger-LeCoultre 846, que palpita oculta bajo el pistilo centelleante.