Master Compressor Chronograph Ceramic: El instrumento high-tech de todas las hazañas

20/01/2014

  • Master Compressor Chronograph Ceramic

Hasta hace poco, los grandes viajeros apasionados del deporte se veían confrontados con la necesidad de elegir entre dos funciones adicionales, tan indispensables la una como la otra : el cronógrafo y la visualización de un segundo huso horario. Hoy, estas interrogaciones son parte de una época pasada, ya que el Master Compressor Chronograph Ceramic no solo reúne estas dos indicaciones indispensables en su esfera, sino que ofrece a los intrépidos trotamundos una seguridad complementaria gracias a su llave de compresión patentada.

Elevadas prestaciones técnicas y polivalencia

Con sus 46 milímetros de diámetro, el Master Compressor Chronograph Ceramic proclama su vocación de instrumento de precisión al servicio de los deportistas que realizan sus hazañas en distintos continentes. Sobre la esfera negra semimate las indicaciones destacan con fuerza y aseguran la perfecta legibilidad de cada una de las numerosas indicaciones. En el centro, dos agujas luminiscentes esqueletizadas designan los índices para indicar las horas y los minutos. Están acompañadas por segundero del cronógrafo, de un imperioso color rojo, mientras que la aguja filigrana del segundo huso horario parece estar voluntariamente en segundo plano al tiempo que conserva una perfecta legibilidad para respetar gráficamente una estricta jerarquía de las informaciones. Para responder a las exigencias de los grandes viajeros, la función GMT, inspirada en el concepto Home Time/Travel Time puesto a punto por la Manufactura, se completa con la indispensable indicación día/noche, que aparece en la ventanilla situada sobre la firma Jaeger-LeCoultre.

Editado únicamente en serie limitada de 500 ejemplares, el Master Compressor Chronograph Ceramic posee la ventaja emblemática de todos los guardatiempos de la familia Master Compressor: la llave de compresión patentada por Jaeger-LeCoultre, la cual garantiza una óptima hermeticidad. En efecto, basta con darle media vuelta para provocar la sobrecompresión de una de las cuatro juntas tóricas de la corona e inmovilizarla en una posición de seguridad que prevé una mala manipulación involuntaria.

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