El grabado

  • Métier horloger: Décoration de la montre | Jaeger-LeCoultre
Herramientas que han atravesado los siglos; buriles, tijeras, limas, martillos, son utilizados hoy en día casi de la misma manera en que fueron utilizadas por egipcios y troyanos. El buril es el descendiente directo del raspador ordinario. El mango de madera de esta tijera de acero tallada en bisel, es redondo para adaptarse perfectamente a la palma de la mano, cuya presión determina la profundidad de penetración de la hoja en el material. Para cincelar detalles pequeños, llevar la exactitud al extremo, el maestro grabador dispone de una docena de buriles de todos los tamaños. Los afila él mismo en la muela de gres, luego en la muela de esmeril y finalmente en la piedra de repasar humedecida con aceite. De la meticulosidad con la que se efectúa esta operación depende la calidad del trabajo: para crear zonas de sombra, la superficie debe estar impecablemente pulida. Escribir con buril sobre oro, acero o platino sólo es posible después de años de experiencia. Primero se hace un bosquejo, trazado con una punta seca directamente sobre el fondo del Reverso. Luego, el dibujo es afinado con el buril adecuado al estilo del grabado. «La escritura debe nacer libremente de la mano, sólo de esta manera se lograrán hermosos caracteres», se puede leer en un antiguo manual de grabado.