El encuentro LeCoultre y Jaeger

1903

En 1903, el relojero parisino Edmond Jaeger (1858-1922) propone a los suizos un desafío: fabricar calibres ultraplanos de su invención. Jacques-David LeCoultre (1875-1948), nieto del fundador de la Manufactura, se dedica completamente a ello. De la colaboración y posteriormente de la amistad entre los dos hombres nacen verdaderas maravillas relojeras, y, en 1937, la marca Jaeger-LeCoultre.