"Master Grande Tradition Tourbillon Cylindrique à Quantième Perpétuel de oro rosa: El sentido del rendimiento "

20/01/2014

  • Master Grande Tradition Tourbillon Cylindrique

Su realización produce vértigo y hace palpitar el corazón con las mismas alternancias que su mecanismo. Inspirándose en sus calendarios perpetuos del siglo XIX, elrelojero suizo Jaeger-LeCoultre ha dado vida a una de sus más hermosas complicaciones en el seno de la línea Master Grande Tradition: el reloj con complicación Master Grande Tradition Tourbillon Cylindrique à Quantième Perpétuel. Dedicado a los coleccionistas y a los amantes del arte relojero, está equipado con avances tecnológicos que lo convierten en el calendario perpetuo de mayor precisión.

El reloj, dotado de un tourbillon volante y de un calendario perpetuo, ha sido realizado con el mayor respeto a la más noble tradición relojera y se inscribe en la historia de la búsqueda de la precisión absoluta, tan apreciada por el fundador de la Manufactura relojera Jaeger-LeCoultre. En una caja grande de 42 mm de oro rosa, el Calibre Jaeger-LeCoultre 985 palpita al ritmo de un tourbillon volante y dispone de una espiral cilíndrica, lo que garantiza prestaciones cronométricas excepcionales. El tourbillon es una auténtica proeza. Su jaula de titanio grado 5, su gran volante de oro de 14 quilates y su muelle espiral cilíndrico desarrollado por elrelojero Jaeger-LeCoultre ofrecen a las miradas una sensación de levitación: el tourbillon parece estar suspendido en el corazón del movimiento. A los lados, las indicaciones del calendario perpetuo distribuyen con gran claridad las indicaciones día, fecha, mes, año y fases de la luna. Extraordinariamente audaz, el segundero pequeño cuenta los segundos sobre el tourbillon volante.

Su caja de oro rosa de 18 quilates rinde homenaje al siglo XIX inspirándose en los códigos estilísticos de los relojes de bolsillo. En los detalles de su diseño destacan los mismos códigos: índices, minutería tradicional, esfera graneada plateada. Muy sobrias, las nuevas agujas “dauphine” se conjugan perfectamente con el carácter clásico de la pieza.

El cristal de zafiro permite admirar las decoraciones realizadas a mano con el máximo respeto a la relojería tradicional. La masa oscilante de oro de 22 quilates presenta una reproducción de la medalla de oro obtenida en 1889 por Jaeger-LeCoultre en la Exposición Universal de París, por su pericia relojera y su espíritu de inventiva. El muelle espiral cilíndrico del tourbillon volante, perfectamente visible, recuerda hasta qué punto las complicaciones relojeras presentes en el reloj parecen evolucionar en otra esfera relojera.

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