Nuestro patrimonio

  • Montre Reverso de Jaeger-LeCoultre
1931. En el Imperio británico en India, los oficiales ingleses se entrenaban jugaban al polo, un deporte que surgió hace más de dos mil años en las estepas de Asia central. Fue el primer deporte en equipo del mundo que se ganó el aprecio de príncipes y sultanes desde Persia hasta Arabia y el Tíbet. Descubierto en 1859 por un teniente británico, el polo se convirtió rápidamente en un pasatiempo inglés. A finales del siglo XIX, el subcontinente indio tenía 175 clubes de polo. A comienzos del siglo XX, el reino de los relojes de bolsillo llegaba a su fin. La gente llevaba el reloj en la muñeca, incluso para practicar su deporte favorito. En 1930, César de Trey viajó a India para visitar a unos amigos. Este influyente hombre de negocios, que conocía muy bien a Jacques-David LeCoultre, se dedicaba desde hacía poco tiempo a la distribución de piezas relojeras suizas de lujo, incluyendo al famoso Duoplan de Jaeger-LeCoultre. Luego de un partido de polo, un jugador le enseñó su reloj que tenía el cristal roto y le pidió que creara un reloj lo suficientemente sólido como para resistir a los golpes de un partido de polo. Se trataba de un desafío considerable, puesto que todos los inventos relojeros anteriores destinados a proteger el cristal se concentraban en la protección dejando de lado el funcionamiento del reloj. Al igual que todas las creaciones revolucionarias, el nuevo reloj se basaba en una idea simple, que no se le había ocurrido a nadie: un mecanismo para hacer girar completamente la caja. César de Trey encargó su desarrollo al ingeniero Alfred Chauvot, quien comenzó de inmediato y el 4 de marzo de 1931 completó una solicitud de patente que describía "un reloj que puede girar sobre su soporte y dar la vuelta completamente". César de Trey, conocedor de Alta Relojería, sabía que los talleres de Jacques-David LeCoultre poseían el savoir-faire necesario para la realización de movimientos de la más alta calidad y que eran los únicos dotados de un ingenio constante. Los relojeros de la Grande Maison del Valle de Joux se hicieron cargo entonces de la fabricación del Reverso. Y para distribuir esta creación exclusiva, César de Trey y Jacques-David LeCoultre fundaron la empresa “Spécialités Horlogères”, que pronto sería llamada Jaeger-LeCoultre. Desde entonces, la relación que une a la caja reversible con el polo forma parte de la identidad del Reverso, un reloj que no ha dejado de evolucionar y adaptarse a cada época. El vínculo que une a Jaeger-LeCoultre con el polo hoy es más fuerte que nunca, a través del patrocinio a eventos deportivos en diferentes países y gracias a sus Embajadores de talla internacional. Los Embajadores de Jaeger-LeCoultre tienen un desempeño brillante en las más importantes competiciones en Argentina, Inglaterra y España.