Master Grande Tradition
TOURBILLON JUMPING DATE
PERSONALICE SU RELOJ
Master Grande Tradition
TOURBILLON JUMPING DATE
RESUMEN
TRASCENDIENDO LA PRECISIÓN: LA BELLEZA DEL MECANISMO
FUNCIONES
LA BÚSQUEDA DE LA PRECISIÓN
Además del tourbillon, que completa su vuelta cada 60 segundos, el calibre 978 incorpora un mecanismo de fecha saltante y un disco de 24 horas. La arquitectura del movimiento y la nueva organización de las ventanillas de la esfera permiten ver claramente estas tres funciones principales.
UN TOURBILLON DE 64 PIEZAS
Con un peso inferior a 0,5 g y una ubicación a las 6 en punto, el tourbillon presenta una estética atractiva y cumple dos funciones principales que aportan complejidad al reloj: compensar la gravedad e indicar los segundos gracias su vuelta de 60 segundos.
UNA ICÓNICA COMPLICACIÓN DE FECHA SALTANTE
El inconfundible sector de accionamiento de la fecha, una pieza única que se puede ver a las 9 en punto sobre el tren de accionamiento de la fecha, forma parte del mecanismo de fecha saltante. Este mecanismo garantiza que el tourbillon pueda verse perfectamente, ya que desde la medianoche del día 15 de cada mes, la manecilla salta al día 16 pasando por la ventanilla del tourbillon.
UN DISCO DE 24 HORAS VERSÁTIL
Este disco de 24 horas indica el día y la noche (AM/PM) cuando se sincroniza con el indicador de la hora principal, pero también puede usarse como un ingenioso indicador de segundo huso horario, ya que permite ajustarse fácilmente mediante la corona, de manera que sea independiente de las manecillas de la hora y los minutos principales.
DISEÑO
UNA ELEGANTE VENTANA ABIERTA A LA PRECISIÓN
La esfera se ha diseñado con una estética esqueletada para mostrar los tres elementos principales del calibre: el mecanismo de fecha saltante, el disco del tourbillon y el disco de 24 horas. Los dos discos están sujetos por puentes redondeados de oro blanco de 18 quilates (750/1000).
UNA ESTÉTICA EXPRESIVA
La esfera de oro rosa de 18 quilates (750/1000) está ricamente decorada con un patrón de grano de cebada cubierto por un esmaltado traslúcido de color azul oscuro, que contrasta con los índices aplicados de oro rosa de 18 quilates (750/1000). Una aguja con el ancla de JL en color rojo marca la fecha en el indicador del calendario periférico y una flecha roja permite leer el disco de 24 horas.
UNA CAJA SOFISTICADA COMPUESTA POR 60 PIEZAS
La caja de oro rosa de 18 quilates (750/1000) sigue los códigos de diseño de la colección Grande Tradition, con múltiples acabados de pulido brillante, cepillado y microgranallado que generan un fascinante juego de luz en sus 60 piezas.
CALIBRE
UN CALIBRE DE TOURBILLON GALARDONADO
El calibre 978, totalmente ideado, diseñado y producido en la Manufactura, ganó el primer concurso moderno de cronometría en el año 2009 y es uno de los calibres de tourbillon más destacados de la Maison. Compuesto por 305 piezas, este movimiento de cuerda automática ofrece una reserva de marcha de 45 horas y está decorado con sofisticados acabados que se aprecian gracias al fondo de cristal de zafiro transparente.
CALIBRE
DIEZ DECORACIONES DISTINTAS ELABORADAS EN OCHO TALLERES
El calibre luce unas exquisitas decoraciones de alta relojería. El sofisticado acabado de las 305 piezas da muestra de diez técnicas de decoración distintas en el calibre e incluye 61 ángulos achaflanados a mano. Estas decoraciones se elaboran en ocho talleres distintos de la Manufactura.
PUENTES REDONDEADOS PULIDOS A MANO
Los dos puentes superiores de oro blanco de 18 quilates (750/1000) del tourbillon y el disco de 24 horas se han pulido minuciosamente para crear un perfil redondeado de medialuna usando una técnica de alta relojería conocida como berçage (redondeado), que requiere el manejo hábil y preciso de un bruñidor y un acabado manual para llegar a cada ángulo.
LEGADO
EL RELOJERO DE LOS RELOJEROS
La Grande Maison, que se esfuerza siempre por superarse a sí misma, ha creado más de 1400 calibres y ha registrado 430 patentes. Desde nuestros inicios, nuestros maestros artesanos —hombres y mujeres— crearon calibres excepcionales que se vendieron a excelentes relojeros suizos, lo que convirtió a Jaeger-LeCoultre en el "relojero de los relojeros".